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La Guerra Fría «bajo tierra»

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Desalojo de escombros y reconstrucción

De manera asombrosamente rápida, la vida empieza a resurgir en el paisaje de ruinas que una vez fue Berlín. Luego del final de la guerra lo primero es volver a poner en marcha la infraestructura básica. Frente al peligro de epidemias que representaban los que se creían eran miles de muertos en el circuito Norte – Sur inundado, el comandante soviético de la ciudad ordena el inicio de los primeros trabajos de reparación. Una vez taponados los boquetes recurrentes de la explosión del túnel a la altura del canal Landwehr, se logran bombear 1,9 millones de metros cúbicos de agua fuera del mismo. En Septiembre de 1945 ya se pueden llevar a cabo las primeras inspecciones a bordo de botes de goma. Entre las masas de lodo se encuentran 93 cadáveres y 102 vagones de tren. Todavía se necesitarán 10 meses más hasta que el túnel del S-Bahn esté completamente limpio y adecuado para reiniciar las operaciones del circuito Norte – Sur.

El siguiente problema es la remoción de un estimado de 60 a 70 millones de metros cúbicos de escombros y destrozos. Ésta cantidad equivale a una carretera de 30 metros de ancho y hasta 10 metros de altura entre Berlín y Hamburgo! Las masas de escombros serán recolectadas de manera representativa en diferentes puntos de la urbe y formarán «montañas» artificiales en el nuevo panorama urbano. En el contexto general de los daños de guerra, en Berlín ha desaparecido el 25 por ciento de las edificaciones sobre la superficie mientras que, bajo la misma, sólo el 5 por ciento de todo está completamente perdido. Sin embargo, en el centro de la ciudad, el 80 por ciento de las construcciones de antes de la guerra ha sido destruído, constituyendo la parte más afectada.

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La Guerra Fría y la construcción del Muro de Berlín

A consecuencia del Bloqueo de Berlín a finales de los años 40, la infraestructura urbana se verá cada vez más dividida. Todas las conexiones de los sistemas de transporte y canalización serán cortadas hasta 1952. En Febrero de aquel año se interrumpe el servicio de «Correo Neumático» para evitar que «noticias subversivas de la parte Oeste ingresen en el Sector Democrático», según la versión oficial. Poco después se cortarán, también, líneas telefónicas y las tuberías de suministro de gas, agua potable y energía eléctrica.

Muy pronto, el subterráneo berlinés será el escenario principal de la Guerra Fría: en Abril de 1956, los soviéticos descubren un túnel de espionaje de 450 metros de largo perteneciente a los servicios secretos británico y estadounidense en el sur de Berlín. Bajo el nombre código de «Operación Oro», dicho túnel sirve para interceptar las comunicaciones telefónicas en el Este de la ciudad. Poco menos de un año más tarde, se presenta la ocasión perfecta para los medios de prensa del lado Este de poner al descubierto otro «operativo secreto» llevado a cabo por tres jovencitos del lado Oeste quienes logran escabullirse hacia el centro de la ciudad a través de un túnel para la calefacción central en el edificio en ruinas del Parlamento Alemán. Quedarán para la historia del Este como las «ratas de USA» antes de ser reenviados a casa.

Finalmente, en la noche del 12 al 13 de Agosto de 1961, lo que quedó de las líneas del transporte público subterráneo será totalmente separado con la construcción del Muro de Berlín. Las líneas de metro que van de Este a Oeste al igual que las estaciones de S-Bahn en el sector soviético son bloqueadas brevemente. También la estación de metro Potsdamer Platz, de la actual línea U2, es afectada con la medida de hecho: a las 23h00 los empleados de las compañias de transporte del Este y Oeste (BVG) están aún juntos, sentados y tomando café cuando, súbitamente, policías «del pueblo» del Este irrumpen en las dependencias laborales de la estación y envian a los consternados trabajadores del Oeste a casa. Tan sólo pocas semanas después, el túnel en dirección hacia el Oeste es completamente amurallado.

Ante el bloqueo total de las alcantarillas, surgen los primeros «túneles de escape». Se tiene conocimiento de más de 40 proyectos de éste tipo. Con todo, la mayoría de ellos fracasaría debido a denuncias del lado Este. Técnicas de vigilancia cada vez más depuradas, como, por ejemplo, aparatos de escucha para la localización de ruídos procedentes de posibles excavaciones; convierten a dichos túneles en trampas mortales. Durante los primeros meses de 1972, se registra la última fuga conocida a través de uno de éstos túneles: tres jóvenes de Berlin Este lo han logrado! Durante 12 noches consecutivas logran cavar un túnel que va desde el sótano de un edificio abandonado de la compañia eléctrica Bewag en la calle Leipziger Straße hasta el distrito de Kreuzberg, atravesando por debajo de la «zona de muerte» ubicada en la calle Zimmerstraße. La primera perforación desemboca justo en medio de los «elementos obstaculizantes»: al túnel le faltan 2 metros! Aún así, la «Operación Topo» no es detectada por las patrullas fronterizas del Este y los muchachos logran excavar el tramo restante y escapar con suerte…Tan sólo instantes después, efectivos policiales del Este, en un control de rutina, descubren el lugar del descenso.

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Líneas de tránsito y «estaciones fantasmas»

Después del 13 de Agosto de 1961, los trenes ya no se detienen en muchas de las estaciones de metro del centro de la ciudad. Las entradas y salidas de las mismas serán sistemáticamente enrejadas o amuralladas. Sólo los efectivos de las patrullas fronterizas se desplazan a lo largo de ésta fantasmagórica «tierra de nadie». Todas las estaciones subterráneas de Berlín Este pertenecientes al circuito Norte – Sur y las líneas de metro U6 y U8 son cerradas y vetadas al público. Los berlineses del Oeste tienen que transitar bajo todo el centro Este sin detenerse. La única excepción constituye la estación de metro y trenes Friedrichstraße: convertida ahora en un punto de tránsito fronterizo herméticamente sellado (Grenzübergang), sólo aquí es posible abordar o evacuar los trenes entre un lado y otro de la ciudad. Una franja de pintura blanca sobre las paredes de los túneles marca las líneas de frontera subterránea.

Bajo la ciudad dividida, las líneas «de tránsito» y las «estaciones fantasma» se convierten en una absurda «atracción». Para su utilización, Berlín Oeste cancela tarifas anuales en un monto equivalente a millones de Marcos Alemanes. Custodiadas por policías de frontera o de transporte, las estaciones bloqueadas sólo pueden ser atravesadas con los trenes circulando a una velocidad mínima. Para evitar posibles fugas, se instalará un ingenioso sistema de seguridad puesto que, si bien las ya mencionadas fuerzas de la ley del Este podían hacer uso de sus armas en «casos de emergencia», se corría el riesgo de ricocheteo de proyectiles al interior de los túneles. Un secreto muy bien guardado en su época…

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«UTA» – Investigaciones de la «Stasi»

En 1967, en terrenos del lado Oeste de Berlín, por debajo del memorial soviético en la avenida Straße des 17. Juni, se redescubren túneles olvidados correspondientes al proyecto de «Germania» en el período nacional socialista. Rumores acerca de una posible conexión subterránea entre éstos y el sector ruso asustan a los miembros del servicio secreto de Alemania Oriental, la «Staatssicherheit». Debido a la inexistencia de planes detallados de la remoción de escombros en el área después de la guerra, se ordena una secreta y exhaustiva investigación. El objetivo es investigar «instalaciones subterráneas» (en Alemán, «untertägige Anlagen» – «UTA») «que puedan ser utilizadas para ataques y/o provocaciones en los límites de la capital de la RDA».

En los años subsecuentes se desenterrarán y documentarán un total de 16 instalaciones tipo Bunker, incluyendo aquellas pertenecientes a la Nueva Cancillería de Hitler. El llamado «Führerbunker» será, también, puesto al descubierto nuevamente y, luego del bombeo de las filtraciones de agua, minuciosamente medido y fotografiado. En el fango restante se encuentran hasta documentos antiguos, entre ellos, los diarios del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels. El extraordinario hallazgo se esfuma poco después en los oscuros canales de la «Staatssicherheit». Además de éstos, el «Adlon-Bunker» y varios de los incluidos en los edificios de los ministerios del Tercer Reich se libran, igualmente, de los escombros del pasado pero, sin mayores sorpresas. En 1975, las investigaciones del servicio secreto del Este llegan a una conclusión definitiva: conexiones secretas con el lado Oeste no se pueden comprobar…

Autor: Dietmar ArnoldEstado: 08.06.10 Inicio