Hasta el otoño de 1940, en el primer año de la guerra, Berlín registró 18 alarmas de ataque y un total de 8 bombardeos. Desde el 25 de Agosto de 1940, las sirenas en las calles de la capital del «Reich» se dejan escuchar cada noche. El ataque aéreo más prolongado de aquel entonces tiene lugar en la noche del 6 al 7 de Septiembre con una duración de casi 3 horas. Cuando se comprueba que, cada vez más, la defensa del espacio aéreo de la ciudad es insuficiente, luego de una reunión realizada el 9 de Septiembre de 1940, Hitler determina la «construcción de torres de defensa antiaérea en Berlín, en varios lugares...». Hasta finales de 1942, ésta orden se extendería a las ciudades de Hamburgo y Viena.
Modelo de una torre antiaérea (G-Turm)
Modelo de una torre de control (L-Turm)
Montaje de la cúpula blindada de 72 toneladas en la torre del Zoo (1941)
Vista aérea del parque Humboldthain con las torres «G» y «L» en los extremos (Marzo de 1945)
Inicialmente, Hitler planea erigir 6 torres en Berlín. Posteriormente, el total se reduciría a 3 torres. Se determina la ubicación de las mismas en los parques Tiergarten, Friedrichshain y Humboldthain. La denominación «torre de defensa antiaérea» se refiere, en realidad, a un par de torres: aquella que contiene las baterías antiaéreas (Gefechtsturm / G – Turm) y la torre de control (Leitturm / L – Turm).
Hitler en persona bosqueja las primeras «Luftwehrtürme» (torres de defensa antiaérea) . Éstos bocetos fueron entregados por él mismo al Inspector General de la Construcción Albert Speer, una semana después, para su inmediata elaboración.
Poco después, el 20 de Septiembre de 1940, representantes del Comando Aéreo, la Artillería Antiaérea, la Comandancia General de la Fuerza Aérea, el Comando Superior de la Marina, Albert Speer en calidad de Inspector General de la Construcción y Fritz Todt, Ministro de Armamento y Producción bélica, acuden al Ministerio de la Fuerza Aérea del Reich (Reichsluftfahrtministerium) para discutir sobre los requerimientos militares y datos cruciales de las torres.
En lo concerniente al tamaño y dotación de las torres, se dictamina la edificación de «un conjunto arquitectónico poligonal en cuyas esquinas, 4 y 8 respectivamente, se instalarán cañones de grueso y mediano calibre. En su centro deberá encontrarse un aparato de control para la orientación de las baterías antiaéreas. La distancia entre éste y las plataformas de tiro es de aproximadamente 35 metros. Ésta llamada «torre de artillería» (Batterieturm) deberá poseer, además de 4 cañones de gran calibre, 4 piezas adicionales de artillería calibre 2 cms. (Flak 400, cuádruple) para la defensa en contra de ataques a ras de superfície» . Más tarde se llega a un acuerdo para erigir, también, las respectivas «torres de comando» ( Befehlstürme, posteriormente llamadas Leittürme) en las cuales deberán colocarse los aparatos de control de las piezas de artillería.
Éstas torres de control se hacían necesarias debido a la gruesa cortina de humo que generaban las baterías antiaéreas al ser disparadas, la cual podría impedir el buen funcionamiento de los equipos de localización (radares) , lo que obligaba su construcción a una distancia mínima de 300 mts. Además: «ésta torre deberá poseer las mismas medidas externas de la torre antiaérea.
Sólo que, los cimientos serán menos sólidos puesto que en ésta no se dará la presión recurrente de la artillería de grueso calibre. En ésta torre de comando deberán montarse: un aparato de control, un aparato de medición (radar) , un aparato de escucha y un reflector antiaéreo (sólo en caso de falla del aparato de control) » .
De ésta manera quedan delimitadas las exigencias técnicas y militares. Speer, a quien Hitler encarga la configuración arquitectónica de las torres, delega la ejecución de los trabajos a Fritz Todt el cual, a su vez, encarga las obras a su «arquitecto de puentes» Friedrich Tamms. Mientras que ya el 14 de Octubre de 1940 se inician los preparativos para la primera torre en Tiergarten, Tamms alista planos, perspectivas, borradores para fachadas y hasta una maqueta que son mostrados a Speer el 25 de Octubre.
Luego de la reunión del 20 de Septiembre, se determina que las medidas externas de la torre antiaérea en Tiergarten serán de aproximadamente 70 x 70 mts. de superfície y, puesto que la torre deberá sobrepasar los árboles del Tiergarten, contará con 39 mts. de altura. La torre de control, contrario a los planos originales, tendrá la misma altura pero tan sólo 23 x 50 mts. de superfície. En su apariencia exterior, la torre antiaérea se asemejaba a un castillo de la Edad Media: base cuadrada, destacados torreones de 7 mts. de altura y «coronas» octogonales para las pesadas baterías antiaéreas. La torre de control, por el contrario, se veía más futurista, con una forma más esbelta, encima de la cual también se encontraba una plataforma de tiro para artillería ligera. Luego de tan sólo 6 meses de trabajo desde el inicio de la obra, las torres del Tiergarten están listas. Solamente la torre antiaérea «devoró» cerca de 100.000 metros cúbicos de cemento, 10.000 toneladas de acero y costó 45 millones de Reichsmark. Además de los obreros de constructoras berlinesas, prisioneros de guerra y trabajadores esclavos serán utilizados día y noche en las obras de construcción.
Mientras que en Tiergarten aún se hormigonaba, se daba inicio a los trabajos preliminares del próximo par de torres en Friedrichshain. En el mismo tipo de las primeras, entre Abril y Octubre de 1941 se erigirán las torres «G» y «L» . Luego de un encuentro ocurrido en el parque Humboldthain el 19 de Junio de 1941, se toma la decisión de construir en éste el tercer par de torres. Las obras comienzan en Octubre de 1941 y finalizan en Abril de 1942.
En el extremo norte del parque, cerca del actual foso del circuito integral de la ciudad (S-Bahn), se yergue la torre antiaérea; frente a la avenida Gustav-Meyer-Allee, comienza a elevarse la torre de control. Anotaciones personales de Speer revelan el particular interés de Hitler con relación al progreso de éstos trabajos: aquí se hormigonea a muy bajas temperaturas. La atención del dictador se concentra en las propiedades del cemento fraguado en condiciones climáticas extremas. Hasta se llegan a ordenar pruebas de tiro en objetivos de cemento fraguado en condiciones similares. Un cuarto par de torres planeado para el parque Hasenheide, al sur de la ciudad, no llegará a ser construido. Las torres antiaéreas en Berlín serán codificadas con números romanos I - III y se distinguirán unas de otras solo mínimamente.
Batería anitaérea («cuádruple 38», calibre 2 cm.) instalada en una torre defensiva
Cañones antiaéreos («gemelos», calibre 12,8 cm.) de la torre «G», en Humboldthain
Las torres-bunker antiaéreas de la primera generación obtienen su enorme estabilidad de una cubierta exterior maciza (espesor de las paredes de hasta 2,6 mts.; techo, 3,8 mts.) y de un esqueleto interno de autosoporte tal que en caso del desmoronamiento total de las paredes externas o de uno de los pisos, la estática del edificio no se vería comprometida. Una imbricada logística entre materiales y fuerzas de trabajo garantizan que se pueda laborar «de una sola» , es decir que, especialmente durante el hormigonado no habrá interrupciones, para evitar que fallas en la construcción debido a diferentes etapas en el fraguado del cemento perjudiquen la solidez de la obra. Por cada metro cúbico de cemento se emplean 50 kilos de acero. Las torres del Tipo 1 poseen 6 pisos (incluyendo la planta baja) y una plataforma superior de tiro. La utilización de los diferentes niveles de las torres antiaéreas varia entre una y otra.
En todas las torres «G», la cámara de municiones se ubica en la planta baja. Desde ésta, elevadores especiales para el transporte de munición de grueso calibre desembocan en la plataforma de tiro protegidos por una cúpula blindada de 72 toneladas. La planta baja, el primero y segundo pisos, se destinan al uso de la población civil a modo de refugios antiaéreos durante los bombardeos. La torres «G» brindan protección, oficialmente, a 15.000 personas; están, sin embargo, casi siempre sobrepobladas. Dependiendo de cada torre, el tercer piso funciona como hospital, además de albergar oficinas o talleres para la producción de armamento. En los pisos 4 y 5, al principio de uso exclusivo del personal militar, se alojan los soldados responsables por la artillería. Ésta torre dispone de varios vuelos de escaleras y elevadores. A través de escaleras externas que ascienden desde la plataforma inferior en el quinto nivel se llega a las plataformas de tiro.
Inicialmente, las torres «G» están armadas con cañones de la marina calibre 10,5 cms., los cuales, a partir de 1942, serán reemplazados por los nuevos cañones «gemelos 40» calibre 12,8 cms. En la plataforma inferior de tiro se apostan diversos tipos de armas: cañones antiaéros 38, sencillos o cuádruples, calibre 2 cms.; 43, sencillos o «gemelos» calibre 3,8 cms. La caseta de control en el techo de la torre está dotada de un aparato de control 40, con equipos de medición a distancia asentados sobre una base de 4 mts. La denominación del armamento se relaciona con el año de fabricación.
Las torres de control «L» de la primera generación, también poseen 6 pisos además de la planta baja.En éstas se encuentran, igualmente, espacios protegidos para la población civil. Adicionalmente, y de manera especial en Friedrichshain y Tiergarten, las torres funcionan como depósitos completamente a prueba de bombas para salvaguardar bienes artísticos, archivos, etc. En los techos de las torres «L» se instalarán equipos para la localización de los escuadrones enemigos y para la transmisión de las coordinadas de tiro. Se trata de: un radar del tipo «Würzburg-Riese» que, por intermedio de una plataforma levadiza puede ser elevado o hundido a voluntad; un aparato «Würzburg A» o «Ansbach» al igual que un aparato de control 40, un medidor de distancias sobre una base de 4 mts. (posteriormente, la torre «L» en Humboldthain tendría una base de 10 mts.) y varios dispositivos de comunicación. El tipo de armamento de los niveles inferiores consiste en cañones cuádruples 38, calibre 2 cms. y gemelos 43, calibre 3,7 cms. A más de éstos se planea la colocación de artillería antiaérea calibre 5 cms., lo que no llegó a realizarse.
Desde el punto de vista estrictamente militar, las torres no pasaban de ser » una considerablemente costosa y laboriosa bateria antiaérea artificialmente elevada». Puesto que la alineación de las baterías antiaéreas en un área densamente construída del centro de la ciudad no es posible, se requiere que el elevado emplazamiento de los cañones sea logrado artificialmente. De la posición de la artillería de campo dependerían la disposición, el tamaño, volumen y capacidad de las torres. La construcción corre a cargo de la Fuerza Aérea, de manera que, se trata de obras netamente militares. Con todo, espacios protegidos para la población civil están también contemplados. A través de la literatura de la época se difunde ésta información pero, los niveles superiores seguirán siendo exclusivamente áreas militares. Inclusive el operador de los elevadores sólo tendrá acceso a las mismas si posee una identificación especial. Los disparos del armamento de grueso calibre hará que los escuadrones enemigos sean rechazados a grandes alturas y, de éste modo, la precisión de los ataques se vea dificultada. La gran desventaja de armamento fijo es que, ya desde el primer ataque ha sido localizado y, en adelante, combatido directamente.
Por lo tanto, militarmente, las torres no representan un éxito mayor que la constelación de baterías antiaéreas convencionales. En cuanto al aspecto costos, especialmente en lo que a la construcción de refugios antiaéreos se refiere, éstos hubieran representado la edificación de diez veces más la cantidad de espacios protegidos «convencionales». Igualmente, sus gigantescas medidas y el «gran sigilo» que rodeaba su equipamiento técnico (similar al de las llamadas «armas maravillosas») tampoco tuvieron los deseados efectos de propaganda. Luego de la «victoria final», los «domos de tiro», estilizados a modo de «arquitectura de rendimiento cultural», serían remodelados y transformados en monumentos a los héroes de guerra y centros culturales a la vez.
Fallido intento de demolición de la torre Humboldthain (1948)
La destruida torre de control en Humboldthain
La torre «G» en Humboldthain (1948)
Trabajos de protección y remodelación del edificio en ruinas (1988)
Plataforma de avistamiento de la torre Humboldthain (actual)
Debido a la gran destrucción de inmuebles en la ciudad y puesto que apenas sufrieron daños, los colosos de hormigón se convierten en codiciados objetos de la posguerra. La torre «G» en Tiergarten alberga las aún completamente intactas instalaciones del antiguo hospital de la Fuerza Aérea XII/3, razón por la cual, en Agosto de 1945 una sección del hospital Robert-Koch del sector de Moabit se asienta en la torre. En la de Humboldthain, talleres y pequeñas empresas,entre ellas una compañia especializada en la demolición de ruinas, ocupan las dependencias. Ésta última no se quejaría por falta de trabajo en los años subsecuentes ya que la utilización de éstas y otras estructuras del mismo tipo sería, en gran parte de ellas, sólo temporal. Mientras que el arquitecto Tamms había ya previsto la utilización de la torres en la posguerra diseñando hasta ventanas para las mismas, las fuerzas aliadas no veían en la torres nada más que «moles militares» y las colocan en el primer lugar de la lista de construcciones a ser eliminadas dentro del marco de la Directiva Nr. 22 del Concejo de Control Aliado promulgada el 6 de Diciembre de 1945. En Berlín, antiguo núcleo del poder nacional socialista, las disposiciones de los aliados serán ejecutadas con una particular meticulosidad, aunque su condición de «estado de cuatro poderes» genere frecuentes dificultades en su afán por cumplir las imposiciones del Concejo Aliado.
Una vez que la nube de polvo y humo se ha disipado, el resultado de la explosión salta a la vista: el Bunker sigue en pie. «Made in Germany», comenta lacónicamente un fotógrafo estadounidense y los ingleses se apartan... hasta volver a intentarlo, un mes después, con otras 24 toneladas de TNT. También éste segundo intento resultaría fallido y recién al tercero, con la ayuda de 40 toneladas de explosivos la torre es completamente destruída. Los franceses, por otra parte, siguen una nueva estrategia para la remoción de la torre «G» en Humboldthain: prueban, primeramente, pequeñas detonaciones... sin éxito.
El 13 de Diciembre de 1947, la torre de control hacia la avenida Gustav-Meyer-Allee vuela por los aires: demolición exitosa! Pero, no sólo la torre es destruída: el área y terrenos de la compañia AEG se reducen a un campo en ruinas. El 28 de Febrero de 1948 es el turno de la torre de combate: la explosión no surte efecto alguno. No es sino dos semanas después que una última explosión provoca el colapso de los dos torreones sur de la torre antiaérea y el desmoronamiento de éste lado de la torre y su cubierta, como un castillo de naipes. Los dos torreones norte y el muro del mismo lado, se yerguen aún, si bien severamente dañados.
Los franceses afirman, más tarde, que los ya mencionados resultados fueron intencionales para evitar futuros daños a la vía férrea circundante. Posiblemente, se quiso evitar, igualmente, tener que responder ante un nuevo fracaso...En los años subsecuentes, las ruinas del Bunker serán cubiertas con escombros y reforestadas. Tan solo en Humboldthain se apilan 1,6 millones de metros cúbicos de escombros.
La «montaña de escombros» en Tiergarten, sin embargo, tendrá que ser derruida hasta 1958 ya que, al parecer, ésta se encuentra en el medio camino de la futura línea de metro U9. Las restantes ruinas de los otros Bunkeres, la torre antiaérea en Humboldthain en particular, se convertirán en atractivos lugares de aventura para individuos que subestiman los peligros de la construcción. En los muchos orificios de la estructura aún por rellenar, una cierta cantidad de jóvenes encuentra siempre un camino que muchas veces conduce a la muerte. A mediados de los años 80, la administración central del sector de Wedding considera seriamente la remoción total de los restos del edificio. Sólo que los costos de dicha empresa ascienden a los 20 millones de Marcos Alemanes y, a partir de 1988, se opta por una solución más económica: protección y remodelación de la obra. La incorporación de la misma a las áreas verdes del parque y la colocación de un muro para prácticas de escalada en roca pondrán un punto final a la «tentación de lo prohibido»...